El behind the scene de una taza en Lattente

Sorprende la cantidad de sensaciones e historias que puede contar una taza de café. Pero alguna vez te preguntaste, ¿cuál es el pasado detrás del macchiato que bebes cada mañana en la barra de Thames al 1891?. Esa historia ¿tendrá alguna relación con el fenómeno palermitaño de los profesos “lattente lovers”?

Lattente nació de la mano de Daniel y Zehan, dos amantes del café que se conocieron en Rusia. Un día ambos decidieron instalarse en Buenos Aires, pero  pensaban que no había lugares para disfrutar de una buena taza de esta bebida.

“Cuando llegué en 2009 de Rusia noté que había muchos lugares lindos, bares para merendar con buena comida y ambiente, pero faltaba un lugar donde se tomara el café en serio, donde se le diera el mismo estatus que al vino, por ejemplo”

Allí surgió un gran sueño, abrir una cafetería donde lo único importante sea lo que tomas. No el Wifi, ni las promociones, tampoco vendiendo comida: el verdadero fin para los chicos era instalar la cultura del buen café en la Argentina.Pero, ¿cómo encarar tremendo desafío?.

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Para lograr grandes cosas, se necesitan grandes sacrificios, y este sueño no fue una excepción. El primer local abrió sus puertas en el barrio de Recoleta. Allí,  Zehan y Dani debieron enfrentar numerosos obstáculos.

Si tuviéramos que imaginar nuestro café como un bebé, diría que éste se nos cayó al piso varias veces. Desde Recoleta hasta el día de hoy siempre aprendimos en un hard way

No todo salió como ellos esperaban.  Podría decirse que en ese temporada de la historia lattentera,  la mayor ganancia que obtuvieron fue la experiencia, el crecimiento como baristas y el desarrollo de una técnica que luego habría de dar sus frutos.

Recordando una de las épicas frases del maestro Yoda, “ten muy presente que tu enfoque determina tu realidad”.  Nuestro jefecitos nunca se resignaron ante las cosas difíciles que aparecieron en el camino, no perdieron la visión de esa cultura que buscaban implantar en ciudad. Fue en ese momento que tomaron la decisión que marcaría un antes y un después: El primer Lattente cerraba sus puertas.

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No perdiendo el aliento, decidieron continuar apostando por su sueño, que en esta ocasión tomaría lugar y forma en Thames al 1891, en el barrio Palermo.

“Sinceramente fue como empezar todo de nuevo”.

Con mucha paciencia y trabajo, el nuevo Lattente fue adoptando nuevos fieles, conservando a los viejos amigos, y atrayendo a muchos viajeros de de diferentes partes del mundo que, ” taza a taza”,  percibieron  un café más sofisticado, más sabroso, más intenso que cualquier otro que hayan tomado.

Hoy,  puede decirse que existe un verdadero grupo de “lattente lovers”, personas que no sólo van por la vibra del lugar y la genialidad de los  baristas, sino porque han aprendido  a distinguir el minucioso proceso que lleva consigo su bebida.

“Aquí importa la cosecha, el origen, los productores y los procesos que están detrás de cada taza”.

Para entender el amor por esta inusual cafetería, no alcanza sólo con saber la historia. Es necesario conocer a Zehan y a Dani,  los “coffee nazis” como los llama Allie Lazar de “pick up the fork”, quienes nunca dejan de derrochar buena vibra mientras hacen seriamente un rico café. Necesitas ver la sonrisa con la que Laurita, Claudia, Tata, Cielo, Betty y Arianna te reciben mientras con destreza preparan esa taza que te lleva a elevar un tributo a los dioses de la cafeína.

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Sin embargo, aún sabiendo la historia y yendo mil veces a la cafetería, lo más probable es que respondas el porqué es adictivo venir mientras estás sentado en la barra rodeada grafitis con tiza, tomando un sorbito producto de ese aromático grano, y a tu costado, alguien que seguro se cuestiona lo mismo que vos,  termina preguntándote:  where do you come from?…

 

Hay cosas que necesitas vivirlas para poder responderlas, y el amor por Lattente es una de ellas.

 

Por  Stephanny Sosa